
Ana Menéndez, Alberto Ruiz, José Antonio Galdón, Miguel Vázquez y Salvador Marín (de izda. a dcha.), en la presentación del IX Barómetro Industrial.
Por noveno año consecutivo, el pasado 16 de junio, se ha presentado el IX Barómetro Industrial del COGITI-Cátedra Internacional COGITI de Ingeniería y Política Industrial (UCAM), elaborado por el Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI), con la colaboración de la Fundación Caja de Ingenieros, que recoge la percepción de los cerca de 3.000 Ingenieros Técnicos Industriales y Graduados en Ingeniería de la rama industrial encuestados, de todos los ámbitos productivos y de toda la geografía española, y donde se valora la situación actual del sector en España y su evolución –tanto a nivel nacional como regional–, así como una serie de temas de actualidad.
El informe del Barómetro incuye también el estudio Una perspectiva económica de la situación de la industria en España, elaborado por el Servicio de Estudios del Consejo General de Economistas de España (CGE), utilizando la última serie de datos disponible, y en el que se analiza la situación de la industria desde un punto de vista económico, a la vez que hace una comparativa de la situación en las distintas comunidades autónomas, así como entre España y el resto de países europeos.
En la presentación han participado representantes de ambas organizaciones. Por parte del COGITI, su presidente, José Antonio Galdón (director, a su vez, de la Cátedra Internacional COGITI de Ingeniería y Política Industrial –UCAM–), y por parte del CGE, su presidente, Miguel Vázquez Taín, y el director del Servicio de Estudios del CGE y coordinador del Informe Económico, Salvador Marín. Por su parte, Ana Menéndez, redactora del informe del Barómetro del COGITI, ha presentado las principales conclusiones. Ha cerrado el acto Alberto Ruiz Rodríguez, director general de Programas Industriales del Ministerio de Industria y Turismo.
En su intervención, el presidente de COGITI, José Antonio Galdón Ruiz, ha destacado la necesidad imperiosa de escuchar a los profesionales del sector y adoptar medidas enfocadas a la inversión y al desarrollo del tejido industrial, que permitan mejorar la competitividad en las pymes industriales.
“La industria vuelve a situarse en el centro del debate estratégico europeo y este Barómetro refleja claramente la necesidad de impulsar políticas industriales más ágiles, competitivas y alineadas con los grandes retos tecnológicos, energéticos y geopolíticos actuales, así como de reforzar la autonomía energética de España”, señala. A lo que añade: “La transición energética y la digitalización representan una gran oportunidad para España, pero requieren planificación, infraestructuras y profesionales cualificados. La falta de talento técnico especializado se está convirtiendo en uno de los principales cuellos de botella para el crecimiento industrial. Por ello, es imprescindible reforzar la conexión entre formación, empresa e industria. Además, la simplificación administrativa y la reducción de la burocracia son imprescindibles para acelerar inversiones y facilitar la modernización del tejido productivo”.
Durante la presentación, el presidente del Consejo General de Economistas de España, Miguel Vázquez Taín, destacó que “la industria sigue siendo uno de los principales motores de crecimiento, innovación y empleo de nuestra economía, pero necesita un marco normativo estable y adaptado a los desafíos actuales. La futura Ley de Industria y Autonomía Estratégica constituye una herramienta clave para reforzar la competitividad, atraer inversión y ganar autonomía estratégica. Su aprobación ya no admite más demoras”.
Por su parte, el director del Servicio de Estudios del CGE y coordinador del informe económico, Salvador Marín, señaló que “tras varios años de seguimiento y análisis, observamos que España se mantiene en ese segundo pelotón de la industria europea, junto a Polonia y la República Checa, por detrás de los tres grandes en este ámbito -Alemania, Italia y Francia-. Es una posición que aun teniendo su mérito, no debería llevarnos a la complacencia, ya que la distancia con el pódium sigue siendo relevante y se trata de un asunto estructural al que en nuestro país no siempre se dedican el tiempo y la atención que merecería. Las cifras, siempre frías y tozudas, así lo confirman; por ejemplo, el Indicador del Clima Industrial encadena ya 42 meses consecutivos en negativo, desde julio de 2022 hasta diciembre de 2025, y, sinceramente, parecen demasiados”.
El acto fue clausurado por Alberto Ruiz, director general de Programas Industriales del Ministerio de Industria y Turismo, que confirmó que “el Barómetro Industrial aporta una visión imprescindible para diseñar políticas públicas que refuercen la competitividad de la industria española”, y añadió que “la industria afronta una transformación permanente impulsada por la transición energética, la digitalización y la inteligencia artificial, entre otras”, además recalcó: “la industria vive un proceso de transformación permanente que exige un marco normativo moderno y adaptado a los nuevos retos tecnológicos y energéticos”.
Ana Menéndez, redactora del informe nacional del IX Barómetro Industrial, presentó las principales conclusiones del Barómetro de este año, que se indican a continuación.
BARÓMETRO INDUSTRIAL 2025/2026
TEMAS DE ACTUALIDAD
· El 40 % de los ingenieros de la rama industrial encuestados opina que la actividad del sector industrial en España se mantendrá estable en los próximos 12 meses, frente al 39 % que prevé que disminuirá, y en menor proporción, el 18% cree que aumentará. El 3% restante no sabe/no contesta.
· En cuanto a la inversión de sector industrial, el 38 % indica que se mantendrá estable, el 33% piensa que disminuirá y el 25% prevé que aumentará.
· En lo referente a la evolución del empleo en el sector industrial, el 40 % cree que se mantendrá estable, el 39 % prevé que disminuirá, y el 18% opina que aumentará.
· Sobre comercio exterior y acuerdos internacionales, en la encuesta se les preguntaba acerca de las negociaciones que han llevado a cabo la UE y la India con relación a un acuerdo de libre comercio (ALC). Sin embargo, más de la mitad (51%) indica que la pregunta no aplica a su empresa, lo que sugiere que una gran parte del tejido empresarial no opera en mercados de exportación a este nivel y, por tanto, queda al margen de las oportunidades potenciales del acuerdo. A pesar de ello, el 34 % de los encuestados considera que sí se trata de una oportunidad estratégica, lo que refleja una visión claramente favorable hacia la colaboración en ámbitos como la sostenibilidad y la descarbonización. El 28% está de acuerdo con que la industria española participe activamente en proyectos de cooperación tecnológica para la transición verde en India, pero con cautela, y el 25% opina que se debería priorizar la industria nacional. El 13% restante no sabe/no contesta.
· Con relación al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), un 38 % de los encuestados considera que el impacto dependerá del contenido final del acuerdo, lo que refleja cautela y falta de certezas sobre sus efectos reales. Muy cerca se sitúa una visión negativa, con un 35 % que opina que el acuerdo puede suponer una competencia desigual para la industria nacional. Solo un 13 % lo valora de forma positiva, destacando oportunidades de internacionalización y crecimiento. El 15% no tiene una opinión formada.
· En materia de comercio exterior, también se les preguntó cómo valoraban el efecto que tienen actualmente los aranceles —impuestos por terceros países— sobre la competitividad de la industria de la Unión Europea. Ocho de cada diez empresas (80 %) reconocen efectos perjudiciales, señalando que los aranceles encarecen los productos y reducen el acceso a mercados internacionales, lo que evidencia una preocupación muy extendida.
· Un 68 % de los encuestados apoya algún tipo de refuerzo en la política arancelaria de la UE, lo que evidencia un amplio consenso en favor de una mayor intervención. Por su parte, un 13 % considera que la UE debería mantener una política comercial abierta (sin reforzar la política arancelaria), mientras que un 9 % advierte del riesgo de agravar tensiones comerciales. Por último, un 9 % no sabe o no contesta.
· A los encuestados se les preguntó por la tensión militar en Oriente Medio, cuando estaba comenzando el conflicto bélico en Irán, y el 83 % de ellos ya previeron consecuencias negativas, lo que evidencia un consenso muy amplio sobre el impacto adverso de esta situación, con un fuerte incremento de los costes energéticos y pérdida de competitividad.
· Como consecuencia de la pregunta anterior, el 87% considera que es muy importante y debería ser una prioridad estratégica reducir la dependencia energética ante la inestabilidad de los mercados energéticos y el contexto geopolítico actual.
· En un contexto de transición energética y tecnológica, las prioridades del sector deben redefinirse. El 41% apuesta, en primer lugar, por reforzar el tejido industrial en el territorio y recuperar capacidad productiva como eje estratégico. En segundo lugar, un 25 % señala la reducción de costes energéticos; en tercer lugar, la formación de talento y las reformas fiscales, ambas con un 12 %. El apoyo a la digitalización obtiene un 6%. Finalmente, las reformas laborales apenas alcanzan un 3 %.
· En cuanto a los principales retos a los que se enfrenta actualmente el sector industrial en España, el principal reto identificado es la falta de personal cualificado, con un 16 % sobre el total de las opciones planteadas, lo que refleja un problema estructural relacionado con el talento y la capacitación. Le sigue el coste creciente de las materias primas, con un 14 %, evidenciando la presión de los costes sobre la competitividad empresarial. El exceso de burocracia y complejidad administrativa aparece con un 13 %, situándose también entre las preocupaciones más relevantes para las empresas. A continuación, varios factores comparten un peso similar, todos con un 12 %: el acceso a la energía, la fiscalidad y presión impositiva, y la incertidumbre geopolítica internacional.
· En la encuesta se les preguntaba también sobre los sectores industriales con mayor potencial de crecimiento y desarrollo estratégico en los próximos años en España. El ámbito de las energías renovables y el almacenamiento energético, con un 68 %, se posicionó como el principal motor de futuro, muy por encima del resto. A continuación, la digitalización industrial, inteligencia artificial y automatización alcanza un 46 %, seguida de la industria de defensa y seguridad con un 44 %, lo que refleja el peso creciente tanto de la transformación tecnológica como del contexto geopolítico.
· La escasez de personal cualificado se valora como un problema relevante para la industria española. Un 37 % de los encuestados considera que es uno de los principales obstáculos del sector. A este grupo se suma un 33 % que también reconoce el problema, aunque señala que su impacto depende del subsector o de factores específicos. Las causas más señaladas son las condiciones laborales poco competitivas, con un 56 %, y el desajuste entre la formación académica y las necesidades de las empresas, con un 55 %.
· Con relación a la estrategia de transición energética en España, un 40 %, señala que, aunque la transición es necesaria, no se está gestionando al ritmo ni con el equilibrio adecuado, lo que refleja una preocupación clara por su implementación. A esta visión se suma un 25 % que considera que el proceso está frenando inversiones y competitividad industrial. El 19 % la interpreta como una oportunidad de modernización e innovación, mientras que un 8 % considera que está generando nuevas oportunidades industriales.
· El avance de la digitalización en todos los sectores industriales exige a los ingenieros y técnicos una formación continua en competencias como inteligencia artificial, automatización, análisis de datos o ciberseguridad. El 63 % de los encuestados considera que el reciclaje continuo en competencias digitales es indispensable para mantenerse actualizado y competitivo, aunque un 67 % percibe carencias importantes en el sistema formativo.
· El 40 % apuesta por un modelo mixto con la colaboración de todos los actores (universidades, empresas, colegios profesionales y la administración pública) para asumir un papel principal en el impulso y coordinación de la formación en competencias digitales para los ingenieros y técnicos del sector industrial.
· El 48% de los encuestados considera que las infraestructuras existentes en España no están adaptadas para acompañar los nuevos modelos de desarrollo industrial (basados en innovación, sostenibilidad, conectividad y resiliencia). Un 33 % adopta una postura intermedia, indicando que solo están parcialmente adaptadas.
· Una gran mayoría, el 74%, opina que las infraestructuras energéticas (transporte, almacenamiento y redes) es la principal prioridad para favorecer el desarrollo industrial en España. Le siguen las infraestructuras logísticas (corredores ferroviarios, puertos, plataformas), con un 59 %, evidenciando la necesidad de mejorar la conectividad y la competitividad del sistema productivo.
· Con respecto a las medidas que debería priorizar la administración regional para fortalecer la industria en su comunidad autónoma, un 30 % ha marcado como primera opción la reducción de la burocracia y simplificación de trámites, seguido de un 20 % que señala la necesidad de una formación profesional adaptada al tejido industrial. Por otra parte, un 73 % señala la reducción de la burocracia y mejora de los trámites estatales como la principal medida que debería priorizar la administración central para impulsar el desarrollo industrial en España. Le sigue la estabilidad normativa y seguridad jurídica a largo plazo, con un 60 %, subrayando la necesidad de un marco regulatorio predecible que favorezca la inversión.
· Por último, se les preguntaba sobre la implantación de la Inteligencia Artificial en la industria. La barrera más señalada es el desconocimiento o falta de información sobre las aplicaciones reales, con un 62 %, lo que indica que muchas empresas aún no identifican claramente cómo implementar la IA en sus procesos. Muy cerca, con un 60 %, aparece la falta de personal cualificado o experto en IA, evidenciando un déficit importante de talento especializado. En un segundo nivel se sitúa la escasa cultura digital en las organizaciones industriales, con un 38 %, lo que refleja dificultades internas para abordar procesos de transformación tecnológica.
SITUACIÓN DEL SECTOR INDUSTRIAL
En líneas generales, las respuestas de los ingenieros encuestados en el Barómetro Industrial sobre la situación del sector industrial son bastante similares a las obtenidas el año anterior.
· Desde el punto de vista territorial, un 38% valora la situación del sector industrial en su provincia como intermedia, y aunque el 39% la considera buena o muy buena, persiste un 23% que mantiene una visión negativa. A nivel nacional, las valoraciones también son predominantemente intermedias (49%), pero se observa una ligera mejora en las respuestas positivas en comparación con el año anterior, ya que han subido del 22 % en 2024 al 28 % en 2026. El 25% tiene una visión negativa (2 puntos por debajo de 2024). Esta evolución apunta a una leve recuperación del optimismo colectivo, aunque las cifras reflejan aún un amplio margen de mejora.
· La crítica a los incentivos públicos al sector industrial sigue siendo una constante. Casi la mitad de los ingenieros encuestados considera insuficientes las medidas adoptadas tanto a nivel autonómico como estatal. En el ámbito nacional, el 54% expresa su insatisfacción con las políticas de fomento industrial, mientras que en el plano regional esta percepción se sitúa en torno al 47%. Estos datos evidencian una demanda persistente de políticas más eficaces, coherentes y ajustadas a la realidad del sector.
· La valoración de las políticas públicas es uno de los aspectos más críticos. El 71% de los encuestados cree que la Administración central no está llevando a cabo las actuaciones necesarias para impulsar la economía, frente al 18% que opina que sí.
· El 74% de los trabajadores por cuenta ajena considera que su situación laboral en la empresa donde trabaja es buena o muy buena, frente al 7% que la considera mala o muy mala. Por su parte, el 79% ve bastante o muy probable la posibilidad de mantener su puesto de trabajo actual.
· En el caso de los trabajadores por cuenta ajena, el 58% afirma que sí se ha implantado el teletrabajo, frente a un 40% que indica lo contrario. Solo un 2% opta por “no sabe/no contesta”, lo que refleja una percepción muy clara del entorno laboral en este aspecto. El dato confirma que el teletrabajo sigue siendo una realidad asentada para más de la mitad del colectivo. En el caso de los trabajadores por cuenta propia, un 46% de los encuestados indica que dentro de su empresa sí se ha incluido la modalidad del teletrabajo en un modelo mixto, combinándolo con la presencialidad. Por otro lado, un 37% afirma que no lo ha hecho, mientras que el 17% restante se posiciona en la opción “no sabe / no contesta”.
· En el caso de los trabajadores por cuenta propia (empresario o autónomo), el 40 % de los participantes valoró la situación económica de su empresa en una escala intermedia, y tan solo el 9% tiene una percepción negativa. Un significativo 51% considera que la situación es buena o muy buena.
· En cuanto a la evolución económica de su empresa en los próximos años, la visión es también optimista, ya que el 56% opina que será buena o muy buena, el 34% la sitúa en una escala intermedia, y el 10% considera que será mala o muy mala.
Puede descargar el informe completo del IX BARÓMETRO INDUSTRIAL en el apartado de «Más información».
- Ana Menéndez, Alberto Ruiz, José Antonio Galdón, Miguel Vázquez y Salvador Marín (de izda. a dcha.), en la presentación del IX Barómetro Industrial.






